Sobre mí

“Segunda estrella a la derecha y todo recto hasta el amanecer”, esas son las instrucciones que Peter Pan dio a Wendy para alcanzar el País de Nunca Jamás, una remota y exótica isla donde los niños no crecen y son protagonistas de toda clase de aventuras y desventuras. Con los años había olvidado la existencia de dicho lugar, pero la llegada al mundo de mi hija Aitana me lo recordó. El mismo día de su nacimiento nací yo como madre, no fue una sorpresa, llevaba meses preparándome para ello. Lo que no sabía es que a la vez que nacía como madre me volvía a convertir también en niña… curioso, ¿no? Cada vez que acompaño sus juegos, pongo voz a sus cuentos, converso con ella o la observo como madre no puedo (ni quiero) evitar que mi niña interior salga a la superficie y disfrute de esos momentos, esas charlas, esos juegos y esos sueños.

Peter Pan, aquel alocado niño que no quería crecer, vuelve a estar muy presente en mi vida. Quiero viajar al País de Nunca Jamás de la mano de mi hija, enseñarle que no hay sueños inalcanzables por muy remotos que parezcan, que si te lo propones todo es posible, que la vida nos ha hecho el mejor regalo de todos: un mundo entero por descubrir. Un mundo que tenemos que amar, proteger y cuidar de la misma manera que lo hacemos con nuestros seres queridos. Un mundo que, pese a los adultos y todos los peligros y obstáculos que hemos ido creando, es el mejor patio de recreo y la mejor escuela. Un mundo repleto de experiencias únicas, amaneceres con miles de tonos anaranjados, tempestades que preceden a la calma, nubes de caprichosas formas, sonrisas contagiosas, miradas cautivadoras, olores penetrantes, texturas que se graban en el corazón, palabras que acarician…